Blanca como la nieve, suave como la flor salvaje que va flotando y dejandose llevar, como arrullada por la brisa que suavemente va, envolviendo a cada paso, a quien ose cruzar por el camino tan estrecho de la imaginación y la verdad.
Es que eres tú mi niña bonita, que en su andar por la vida va marcando con su alegría y su dulce mirar, cada minuto del día, que para mi ha de quedar atrapado en un suspiro, que al final de mis días, cual fotografía impresa en mi memoria ha de quedar, devolviendome a cada instante ese suspiro de vida que tu esencia me ha de dejar.
viernes, 4 de diciembre de 2009
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